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sábado, 4 de diciembre de 2010

Candelario es una parte del Mundo

una Candelaria a la puerta de su casa

Un artículo de Juan Belén Cela Martín, publicado en el Libro de Fiestas de Candelario Salamanca, Julio de 1976.
UNA PARTE DEL MUNDO
Siempre es agradable escribir de lo que te gusta, de lo que se ama, aunque uno caiga en la pesadez de repetirse, que para ello está el perdón a las buenas intenciones. Sin embargo, este amor, altamente compartido de las cosas comunes, obliga a cierta cautela, cierta precaución, es ¿Como diría Yo?, quizá, cual si habla de una novia que fué, de cariño platónico, hemos de tener cuidado que, entre el auditorio, no se halle el esposo, el amante actual, que podía molestarse o despertar a una sospecha, no por infundada, menos dolorosa.

Pasa, pues, con Candelario, como con todas las cosas bellas, que las consideramos, a fuer de quererlas, patrimonio propio, parcela particular, y así, abusamos del posesivo de tal forma, que pronto surge el perich de turno para advertirnos que "Cuando un monte se quema, lo que se quema es del señor Conde".

A pesar del Perich, nos duele que se queme el monte, sea de quien sea, y nos enorgullecemos de lo bonito, y mas si es de casa, ya sea el Pórtico de La Gloria, de la catedral compostelana, la Giralda de Sevilla o la Mezquita de Córdoba, sin que nos sintamos obligados a declararnos gallegos o andaluces para "adjudicarnos"  como "nuestra" Giralda, y la Mezquita, como "nuestra " Mezquita. Queremos decir que lo sensitivo, el puro placer estético que proporciona la contemplación y el goce espiritual de la belleza, son elementos, dificilmente prohibibles, hartamente comunes y , por supuesto, propios de cuantos sean capaces de captarlos, de entenderlos y de descubrirlos.
Un muchacho en una calle de Candelario Salamanca

Si alguien nos dijera que Candelario es de todos los candelarienses le contestaríamos que no lo ponemos en dudad ni lo discutimos, quizá por que estamos convencidos que las cosas, casi todas las cosas que se pueden tocar con las manos, tienen dueño y unos renglones en los Registros de la Propiedad, pero, lo no inescrutable, lo no vendible ni permutable, lo que resulta de la prodigiosa combinación de los accidentes naturales y climáticos, la disposición divina de las cosas, de la mezcla geofísica de los elementos, le diríamos que no, que tal hechura no ha sido voluntad de los hombres sino de Dios, y que todo lo que ha hecho Dios es para deleite de sus hijos, de sus criaturas. Me viene a las mentes el espectáculo, verdaderamente indescriptible, de la luna decembrina, remontando su claror tras la barrera nevada y extendiendo su luz por los castañares de la Dehesa y los pinares que cercan Los Llanos. Hay como una presencia irreal que parece complacerse en matizar los contornos del impresionante cuadro, y el espectador se siente transportado, arrebatado, de los límites del terreno, de toda atadura terrena...

Los candelarienses saben lo privilejiado de su asentamiento y sienten el orgullo de mostrárselo a los demás, de compartir esta belleza, y se afanan para que nadie, como dice el célebre y acertado "slogan" se sienta forastero en esta comarca maravillosa. Candelario es un pueblo abierto, amable, cosmopolita, donde el respeto a una arquitectura peculiar no ha impedido que las mas urgentes comodidades del "confort" moderno, tengan eficaz adaptación en el interior de las típicas viviendas. El conjunto candelariense es una total y múltiple cita turística, aunque resalte sobre el todo, su panorámica sobre el regazo de la sierra,las estrechas callejuelas empedradas, las largas balconadas de madera, las casas de piedra con sus batipuertas, y el agua saltando por las regaderas urbanas. No sabemos si se ha dicho, pero conviene que se sepa, aunque se trate de una obra particular, meritísima por cierto, y es la restauración de un casón montaraz, logrado en unos de los edificios mas notables de la villa, por el salmantino candelariense José Torijano.
comida en Candelario salamanca

Quizá, en este año de 1976, cuando tantos afanes, esperanzas y proyectos se barajan en la Patria, Candelario y Béjar, Béjar y Candelario, den cima a uno de sus mas caros objetivos: la Estación de Invierno en la Sierra. Conseguida ésta, será cuestión de emprender una tarea común de ampliaciones de todo tipo, para convertir esta Zona en el centro de atracción turística del Oeste de España. Pues si ya los veranos tienen el aliciente de las frescas umbrías, de las cristalinas aguas, del sosiego de los atardeceres y de los festivales nocturnos, el invierno, nuestro largo invierno, debe ser aprovechado en forma similar, para que los deportistas y los turistas que nos visiten hallen aquí fácil acomodo y agradable estancia.

Me siento enormemente bejarano en Candelario y enormemente candelariense en Béjar. Hay cuatro quilómetros de carretera que nos une y un paisaje que nos confunde y nos hermana. El mundo cada vez es mas pequeño y cada hora estamos mas apiñados. Desde el aire no se aprecian las débiles línes que separan las fronteras de los paises. Los astronautas ven la tierra como un balón de rugby, y para el ojo divino seremos una microscópica partícula de polvo que se agita en el espacio. Nuestra grandeza es sentirnos parte del todo; no parte de una parte, sino parte del mundo.

Candelario es una parte del Mundo; una bellísima parte.
JUAN BELEN CELA MARTIN

Las fotos del baúl de Julio Sánchez "el Fotógrafo de Candelario"

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